Comer bien todos los días es posible con nuestro 7 consejos

Comer bien todos los días es posible.

¿No nos crees? Entonces debes atender a lo que viene a continuación.

En JB Food estamos comprometidos con la salud de las personas, y una buena alimentación es fundamental. Eh, pero cuidado ⚠️.

Comer bien no implica estar todos los días comiendo lo mismo o cosas insípidas. Nosotros pensamos que comer bien (nutricionalmente) no es contrario a comer bien (gastronómicamente).

Por eso mismo, en nuestros consejos no queremos renunciar al sabor, pero sí a los malos hábitos alimenticios.

Los 7 consejos para comer bien sin renunciar al sabor

¿Qué es comer bien?

Antes de nada, queremos aclarar conceptos. Comer bien es seguir una dieta saludable, con el suficiente aporte de nutrientes como para que tu organismo funcione correctamente.

Es decir, no nos queremos basar en una dieta en concreto (para adelgazar, diuréticas, para celíacos) sino dar algunos consejos para que personas sin intolerancias o alergias específicas puedan tener una vida sana basada en una alimentación saludable.

Dicho esto, ¡vamos con nuestros 7 consejos!

1. La comida, al natural

En JB Food somos fans de la comida hecha con ingredientes naturales y sin conservantes o colorantes artificiales.

Ni que decir tiene que aquellos productos de mercado, que no reciben tratamientos a posteriori, son muchos más sanos que los ultraprocesados.

Por eso mismo, una buena clave para comer bien todos los días es tener en la despensa la base, aquellos ingredientes que nos sirvan para cocinar. Frutas, verduras, pasta, carne, pescados…

La idea de esto es que sepas siempre qué es lo que llevan tus platos (producto de calidad, sin azúcar añadido). También, según dicen, cocinar es una actividad que puede quemar hasta 100 calorías. Ahí es nada, si quieres adelgazar.

¿Pero y si no tengo tiempo? Para eso estamos nosotros. En JB Food cocinamos por ti. Platos gourmet a domicilio, con reparto en toda la Península, y de gran calidad nutricional y gastronómica.

2. Menos azúcar

El azúcar es un producto presente en buena parte de alimentos ultraprocesados. Lo encontramos en los bollos del desayuno, las galletas, el tomate frito, el pack de 4 yogures de fresa-plátano…

En prácticamente cualquier producto del súper que haya pasado un tratamiento.

Relacionado: 5 malos hábitos en tu alimentación diaria.

Y, claro está, los azúcares simples (como se presentan en estos alimentos) son perjudiciales para tu figura en el corto plazo y para tu salud en el largo, según la OMS.

Aquí metemos tanto azúcares refinados (el que se le pone al bizcocho) como el natural (zumos de fruta, miel)…

«Pero las fruta también tiene azúcar». Efectivamente, pero este se presenta en moléculas complejas, que no presentan efectos adversos también según la Organización Mundial de la Salud. Así que puedes atiborrarte a manzanas y naranjas todo lo que quieras, siempre y cuando se consuman enteras.

También es sabido que el azúcar reduce el sabor de los demás alimentos, así que es buena idea reducirlo de la dieta para disfrutar más de otros productos gastronómicos.

Si quieres saber más sobre el asunto del azúcar y lo que llevan los alimentos, en sinazucar.org muestran cuántos azucarillos tienen algunos productos.

3. Y cuarto y mitad de superalimentos, por favor

Los superalimentos son geniales.

Estos son aquellos que tienen un aporte nutricional excepcional para las calorías que poseen. Por tanto, que no te extrañe si decimos que son un must en tu dieta diaria.

Te puede interesar: ¿Qué son los súperalimentos? ¿Funcionan de verdad?

Esto es porque se trata de unos alimentos tan beneficiosos que algunos de ellos ya se han incluido en la dieta mediterránea. Sardinas, aceite de oliva o nueces, por citar algunos.

4. ¿Picoteo? Que sea con frutos secos

¿Pasas muchas horas en la oficina y la mandíbula te pide ejercicio?

Entonces es hora de recurrir al picoteo, pero sano. 

Las patatas fritas, las galletas, las gominolas… que la publicidad te cuente lo que quiera, por muy light que sean, nunca serán más saludables que un buen puñado de frutos secos.

Aquí tienes para elegir: almendras, anacardos, cacahuetes, nueces… que por variedad no sea.

Eso sí, evidentemente, siempre será más recomendable unos frutos secos tostados que si tienen cubierta de sal y miel.

5. Que salga la sal

Si tu cuñado te dice que la sal es necesaria para tu organismo, no está mintiendo. Necesitamos pequeñas dosis de cloro y sodio para funcionar correctamente.

Sin embargo, las necesidades de ambas es tan pequeña que es apenas testimonial. Por eso mismo, te recomendamos que la abandones de tu dieta habitual.

«¿¡Y cómo le pongo sabor a mi comida, si no puedo tomar sal ni azúcar?!» Será por cosas…

¿Tu tostada de tomate y aceite está sosa? Restriégale al pan un diente de ajo. ¿La pechuga de pollo no sabe a nada? Prepara un aliño de limón, tomillo y romero y ¡al horno!

Por supuesto, los cubos de caldo tampoco son recomendables por su alto contenido en sal.

6. Be water, my friend

Ya lo decía Bruce Lee. Y habrá que hacerle caso a alguien que se ganaba la vida repartiendo estopa en películas.

Aunque lo suyo era más filosófico que nutricional, nos viene como anillo al dedo.

El agua es fundamental, base de la vida y parte esencial de nosotros mismos (un 70% de ti, es agua).

Por eso mismo, te recomendamos estar siempre hidratado y tomar agua con cada comida. Y quítate de la cabeza los mitos sobre este líquido: el agua no engorda.

¿Y lo de los dos litros de agua? ¿Eso es verdad? Bueno… en parte.

En el mundo de la nutrición, no podemos establecer las mismas cantidades para todos. Porque no necesitará lo mismo el cuerpo de Pau Gasol, hombre de mediana edad, deportista de élite y muy alto, que de otra persona más mayor y con un cuerpo de menores dimensiones.

De todas formas, quédate con esto: sí, bebe toda el agua que puedas. Es más barata, saludable, accesible (¡sale del grifo!) y depuradora que tu refresco de cola de referencia.

7. No hay por qué renunciar al sabor

Lo decimos siempre: en una dieta normal no hay por qué renunciar al sabor y todo el placer que nos puede dar el sentido del gusto.

Hay personas que creen no saber vivir sin productos sin azúcar o sal (ya sea añadida por ellos mismos o que venía de serie). Sin embargo, no han pasado al otro lado del espejo, y disfrutado de toda la cantidad de sabores y beneficios de una dieta libre de estos elementos.

En JB Food nos esforzamos, día tras día, en ofrecer a nuestros clientes platos preparados de primerísima calidad, con técnicas de alta cocina, pero sin renunciar a dos cualidades: el sabor y el aporte nutricional.

Como última reflexión, mencionar que el refrán de «somos lo que comemos» es cierto. Una alimentación correcta nos hará vivir mejor y sentirnos más a gusto con nosotros mismos.

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